26-30 flexiones de brazos
| 26-30 flexiones de brazos | |||
| Día 1 60 segundos entre las series (o más) |
Día 4 60 segundos entre las series (o más) |
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| Serie 1 | 14 | Serie 1 | 21 |
| Serie 2 | 18 | Serie 2 | 25 |
| Serie 3 | 14 | Serie 3 | 21 |
| Serie 4 | 14 | Serie 4 | 21 |
| Serie 5 | max (minimum 20) | Serie 5 | max (minimum 27) |
| Descanso mínimo 1 día | Descanso mínimo 1 día | ||
| Día 2 90 segundos entre las series (o más) |
Día 5 90 segundos entre las series (o más) |
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| Serie 1 | 20 | Serie 1 | 25 |
| Serie 2 | 25 | Serie 2 | 29 |
| Serie 3 | 15 | Serie 3 | 25 |
| Serie 4 | 15 | Serie 4 | 25 |
| Serie 5 | max (minimum 23) | Serie 5 | max (minimum 30 ) |
| Descanso mínimo 1 día | Descanso mínimo 1 día | ||
| Día 3 120 segundos entre las series (o más) |
Día 6 120 segundos entre las series (o más) |
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| Serie 1 | 20 | Serie 1 | 29 |
| Serie 2 | 27 | Serie 2 | 33 |
| Serie 3 | 18 | Serie 3 | 29 |
| Serie 4 | 18 | Serie 4 | 29 |
| Serie 5 | max (minimum 25) | Serie 5 | max (minimum 33 ) |
| Descanso mínimo 2 días | Descanso mínimo 2 días | ||
Las flexiones en el ejército: un pilar del acondicionamiento físico
Pregúntale a un exrecluta qué recuerda de la instrucción básica y las flexiones aparecen enseguida, casi siempre ligadas a una anécdota con un instructor y un pedazo de suelo helado. Los ejércitos de todo el mundo llevan generaciones apoyándose en las flexiones, y no porque queden vistosas. Son baratas, no necesitan material y te dicen mucho de una persona en muy poco tiempo.
Por qué los ejércitos las conservan
El trabajo es físico. Los soldados cargan mochilas, arrastran equipo y a veces acarrean a un compañero herido que pesa más que ellos. Las flexiones construyen la fuerza de empuje que hay detrás de todo eso: pecho, hombros, tríceps y un núcleo firme que mantiene el cuerpo rígido bajo carga. Nada de ello es glamuroso, pero un soldado que puede empujar, levantar y cargar sin doblarse es sencillamente más útil sobre el terreno.
Además, se puede hacer en cualquier parte. Puedes hacer flexiones en un cuartel, en un barco, en el barro o en los diez minutos previos a una reunión. No hay máquina que reservar ni nada que se rompa. Esa accesibilidad es la mitad de la razón por la que el ejercicio ha sobrevivido a todas las modas del fitness que el resto del mundo ha ido probando.
Una lectura de la disciplina
El valor más difícil es el mental. Cualquiera saca las primeras diez repeticiones; lo interesante es lo que pasa cuando los brazos empiezan a temblar y la técnica amenaza con venirse abajo. Mantener una repetición limpia estando cansado exige un tipo concreto de terquedad, y los instructores lo saben. Por eso las flexiones sirven también de ritual de grupo, hechas al unísono al amanecer o repartidas como penitencia compartida que une a una escuadra más rápido que cualquier discurso. Hazlas en fila con otras cuarenta personas y la idea se vuelve evidente: nadie se rinde solo.
La prueba que todos recuerdan
Muchas fuerzas armadas incluyen las flexiones en sus evaluaciones físicas, donde un recuento contra el reloj se convierte en una cifra sencilla y dura en el expediente de un soldado. No es una medida perfecta de un combatiente, y nadie afirma que lo sea, pero es honesta y repetible. El listón también se puede ajustar: las versiones adaptadas permiten que quien vuelve de una lesión recupere fuerza bajo supervisión en lugar de quedarse al margen.
Quítale el misticismo y la flexión es casi vergonzosamente sencilla: baja el cuerpo, empújalo de vuelta hacia arriba, repite. Esa llaneza es justamente el punto. No pide nada más que esfuerzo, no se puede fingir, y funciona lo mismo si eres un recluta novato que si eres un coronel dando ejemplo a una formación con la mitad de tus años. Por eso, mucho después de que los gimnasios se hayan llenado de cables y pantallas, el ejército sigue empezando por el suelo.