11-20 flexiones de brazos
| 11-20 flexiones de brazos | |||
| Día 1 60 segundos entre las series (o más) |
Día 4 60 segundos entre las series (o más) |
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| Serie 1 | 8 | Serie 1 | 12 |
| Serie 2 | 9 | Serie 2 | 14 |
| Serie 3 | 7 | Serie 3 | 10 |
| Serie 4 | 7 | Serie 4 | 10 |
| Serie 5 | max (minimum 8 ) | Serie 5 | max (minimum 15) |
| Descanso mínimo 1 día | Descanso mínimo 1 día | ||
| Día 2 90 segundos entre las series (o más) |
Día 5 90 segundos entre las series (o más) |
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| Serie 1 | 9 | Serie 1 | 13 |
| Serie 2 | 10 | Serie 2 | 15 |
| Serie 3 | 8 | Serie 3 | 11 |
| Serie 4 | 8 | Serie 4 | 11 |
| Serie 5 | max (minimum 10) | Serie 5 | max (minimum 17) |
| Descanso mínimo 1 día | Descanso mínimo 1 día | ||
| Día 3 120 segundos entre las series (o más) |
Día 6 120 segundos entre las series (o más) |
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| Serie 1 | 11 | Serie 1 | 14 |
| Serie 2 | 13 | Serie 2 | 16 |
| Serie 3 | 9 | Serie 3 | 13 |
| Serie 4 | 9 | Serie 4 | 13 |
| Serie 5 | max (minimum 13) | Serie 5 | max (minimum 19 ) |
| Descanso mínimo 2 días | Descanso mínimo 2 días | ||
Por qué un solo ejercicio da tanto de sí
Esto es lo curioso de la flexión: no pide equipo, ni cuota de gimnasio, ni más de un par de metros cuadrados de suelo, y aun así puede seguir suponiéndote un reto durante años. Túmbate en la moqueta de un hotel, en un banco del parque o sobre las baldosas de tu cocina y tienes todo lo que necesitas. Pocos movimientos viajan tan bien, y menos aún siguen ofreciéndote un lugar nuevo al que llegar una vez que lo básico te resulta fácil.
Empieza por lo que hacen tus manos. Colócalas a la anchura de los hombros y tienes la flexión clásica, con pecho y tríceps repartiéndose el trabajo. Sepáralas más y el pecho toma el mando; júntalas, casi bajo el esternón, y los tríceps son los primeros en quejarse. El mismo movimiento, tres énfasis distintos, decididos por completo por dónde apoyas las palmas.
¿La quieres más dura? Apoya los pies en una silla. De pronto el ángulo se desplaza hacia la parte alta del pecho y los hombros, y unas repeticiones que parecían rutinarias vuelven a ser honestas. Añade una palmada arriba y habrás entrado en la pliometría, entrenando esas contracciones rápidas y explosivas de las que viven los velocistas y los boxeadores. Hay un rango real aquí, desde el trabajo paciente de fuerza hasta los estallidos afilados y potentes.
Se adapta hacia el otro lado con la misma elegancia. ¿Estás empezando? Baja a las rodillas, o empuja contra una pared o una encimera, y quitas carga hasta que el movimiento se ajusta a ti en lugar de derrotarte. En el otro extremo está la flexión a una mano, que exige el tipo de fuerza y equilibrio que a la mayoría de la gente le lleva meses, a veces años, conquistar. El mismo ejercicio, destinos radicalmente distintos.
Ese alcance es la razón por la que las flexiones aparecen casi en todas partes donde la gente entrena. Los deportistas doblan las variantes hacia las exigencias de su disciplina, y los fisioterapeutas a veces incorporan versiones suaves al trabajo de recuperación cuando un profesional cualificado lo guía. Puedes perseguir la resistencia pura con muchas repeticiones, o la fuerza bruta con series lentas y lastradas. Un solo movimiento, todo un espectro de objetivos, y nada de ello necesita más que el suelo bajo tus manos.