41-45 flexiones de brazos
| 41-45 flexiones de brazos | |||
| Día 1 – 60 segundos entre las series (o más) | |||
| Serie 1 | 27 | ||
| Serie 2 | 29 | ||
| Serie 3 | 25 | ||
| Serie 4 | 25 | ||
| Serie 5 | max (mínimo 35) | ||
| Descanso mínimo 1 día | |||
| Día 2 45 segundos entre las series (o más) |
Día 3 45 segundos entre las series (o más) |
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| Serie 1 | 19 | Serie 1 | 20 |
| Serie 2 | 19 | Serie 2 | 20 |
| Serie 3 | 22 | Serie 3 | 24 |
| Serie 4 | 22 | Serie 4 | 24 |
| Serie 5 | 18 | Serie 5 | 20 |
| Serie 6 | 18 | Serie 6 | 20 |
| Serie 7 | 22 | Serie 7 | 22 |
| Serie 8 | max (mínimo 35 ) | Serie 8 | max (mínimo 40 ) |
| Descanso mínimo 1 día | Descanso mínimo 2 días | ||
A las flexiones no les importa la edad que tengas
Existe un mito terco según el cual, a partir de cierta edad, ejercicios como las flexiones quedan atrás, cosa de cuerpos jóvenes con más que demostrar. No es cierto. Mucha gente empieza a hacer flexiones a los sesenta, a los setenta y más allá, y descubre que son una de las formas más sencillas de mantenerse fuerte sin cuota de gimnasio, sin material especial ni mucho espacio en el suelo.
Lo que convierte a la flexión en un ejercicio tan amable en las etapas más avanzadas de la vida es la facilidad con que se adapta a ti. La musculatura cambia de forma natural con el paso de los años, y mantener activos el tren superior y el núcleo puede ser una parte gratificante de un estilo de vida activo. No hace falta hacer ni una sola flexión en el suelo para sacarle provecho al movimiento.
Empieza donde estás, no donde estabas
Las flexiones en la pared son un punto de partida realmente bueno. Ponte a la distancia de un brazo de una pared, apoya las palmas en ella y baja el pecho hacia la pared: los mismos músculos, mucha menos carga. Cuando eso te resulte fácil, pasa a una mesa firme o a una encimera para hacer flexiones inclinadas, y luego a las rodillas en el suelo. Cada paso es un ejercicio de verdad, no solo un peldaño hacia la flexión “de verdad”.
Aquí el progreso se mide en semanas y meses, no en días. Sumar una repetición limpia, o bajar un poco el ángulo, es una victoria que merece la pena reconocer. No hay premio por ir con prisas y, sinceramente, la versión lenta suele ser la que se queda.
Haz que encajen en tu vida
La constancia le gana a la intensidad. Un puñado de flexiones unos cuantos días a la semana, hechas con atención, harán más por ti que un arranque ambicioso que te deja dolorido y desanimado. Enlázalas con algo que ya haces —justo después de lavarte los dientes, o antes del café de la mañana— y dejan de ser una tarea que hay que recordar.
También ayuda hacerlo acompañado. Hacer flexiones con un amigo, con tu pareja o en un grupo pequeño convierte una tarea solitaria en algo que esperas con ganas, y un poco de ánimo amistoso hace mucho cuando la motivación flojea.
Unos cuantos recordatorios honestos
La técnica importa más que los números: mantén la columna larga, el núcleo suavemente activado y muévete a un ritmo que controles. Calienta un poco antes, afloja al final y trata cualquier dolor agudo como una señal para parar y reevaluar, en lugar de seguir adelante.
El cuerpo y el historial de cada uno son distintos, así que si vuelves al ejercicio tras un largo parón o manejas alguna condición continuada, conviene consultarlo con un médico o un entrenador cualificado antes de empezar. Con eso resuelto, las flexiones pueden ser una compañera discreta y de fiar para mantenerte activo, una repetición cada vez.