Flexiones inclinadas
Una flexión inclinada es una flexión que se hace con las manos sobre una superficie elevada en lugar del suelo, y es la forma más amable de empezar. Cuanto más alta sea la superficie, menos peso corporal empujas, así que una encimera de cocina es mucho más fácil que un banco bajo. Eso convierte a la flexión inclinada en el escalón más ajustable hacia las flexiones completas en el suelo: elige una altura que puedas controlar hoy y luego bájala a medida que te hagas más fuerte.

Cómo hacer una flexión inclinada
- Apoya las manos sobre una superficie elevada y firme —un banco, un escalón, un murete o una encimera de cocina— un poco más abiertas que el ancho de los hombros.
- Camina con los pies hacia atrás hasta que tu cuerpo forme una sola línea recta de la cabeza a los talones. Aprieta los glúteos y activa el core.
- Flexiona los codos y baja el pecho hacia la superficie, manteniendo los codos a unos 45 grados respecto al cuerpo.
- Detente cuando el pecho esté cerca de la superficie y luego empuja hacia arriba hasta que los brazos queden rectos.
- Mantén todo el cuerpo rígido en todo momento: la línea de la cabeza a los talones no debe cambiar.
Músculos que trabaja
Las flexiones inclinadas trabajan los mismos músculos que las flexiones en el suelo, solo que con menos carga: el pecho (pectorales), el tríceps en la parte posterior del brazo y la parte frontal de los hombros. El core, los glúteos y las piernas trabajan como estabilizadores para mantener esa posición de línea recta. Como el ángulo quita algo de peso de las manos, el esfuerzo en cada repetición es menor que en el suelo, que es precisamente el objetivo.
Beneficios
- Un punto de entrada accesible. Si una flexión en el suelo aún te queda lejos, la inclinación te permite practicar el movimiento real con buena técnica desde el primer día.
- La regresión más ajustable. Un solo cambio de superficie añade o quita dificultad. Más alto es más fácil, más bajo es más difícil: ninguna otra flexión se gradúa con tanta suavidad.
- Más amable con las muñecas. Un ángulo más alto suele ejercer menos presión sobre las muñecas que el suelo, lo que ayuda si la molestia de muñeca te ha frenado.
- Entrena el patrón completo. Grabas la misma técnica de cuerpo recto y codos recogidos que necesitarás después en el suelo.
Errores frecuentes
- Caderas caídas o en pico. Dejar caer las caderas o subirlas en punta le quita el trabajo al pecho. Mantén una sola línea recta y activa el core.
- Bajar a una superficie baja demasiado pronto. Si tu técnica se rompe, la superficie es demasiado baja. No hay premio por llegar al suelo con prisa.
- Recorrido parcial. Baja hasta que el pecho esté cerca de la superficie. Las medias repeticiones cortas parecen productivas, pero aportan poco.
- Codos abiertos. Los codos apuntando rectos hacia los lados fuerzan los hombros. Mantenlos recogidos a unos 45 grados.
Dificultad y progresiones
Progresa bajando la superficie con el tiempo. Empieza a una altura en la que puedas hacer repeticiones limpias, apunta a 3 series de 8 a 12 con buena técnica y, cuando eso te resulte fácil, pasa a una superficie más baja: pared, luego encimera, luego una mesa, luego un banco, luego un escalón bajo y, por último, el suelo. Baja de superficie solo cuando tus repeticiones sigan siendo fluidas y tu cuerpo se mantenga recto.
Las flexiones de rodillas son otra regresión útil y una buena alternativa si no tienes una superficie adecuada: mucha gente combina ambas al ir subiendo. Cuando las flexiones en el suelo empiecen a parecer alcanzables, prueba unas cuantas y ve cómo van.
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